Educativo
Cuando ves un perfume y dice "notas de salida: bergamota, notas de corazón: jazmín, notas de base: ámbar", puede sonar a chino. Pero entender la pirámide olfativa es la diferencia entre comprar a ciegas y elegir con criterio.
La piel del cliente, el clima y el paso del tiempo cambian cómo se siente la fragancia. Por eso los perfumeros estructuran cada perfume en tres capas que aparecen en orden: salida, corazón y base.
Son las primeras moléculas que percibís al aplicar el perfume. Se evaporan rápido. Generalmente son cítricas, frescas, frutales o herbales: bergamota, limón, naranja, manzana, menta.
Función: dar la primera impresión. Si te gusta el perfume en los primeros 5 minutos pero después te aburre, es que las notas de salida te encantaron pero el corazón y la base no son lo tuyo.
Son el alma del perfume. Aparecen cuando las notas de salida ya se evaporaron. Suelen ser florales, especiadas, frutales más profundas: rosa, jazmín, canela, cardamomo, durazno.
Función: definir el carácter de la fragancia. Cuando alguien te pregunta "¿qué perfume usás?" 2 horas después de aplicarte, está oliendo el corazón.
Las moléculas más pesadas y duraderas. Son las que dejan la "estela" y dan profundidad. En perfumes árabes son protagonistas absolutas: oud, ámbar, almizcle, vainilla, sándalo, pachulí, cuero.
Función: estructura y persistencia. Por eso los perfumes árabes son tan duraderos: tienen bases potentes (oud y ámbar) que aguantan 8-12 horas en piel.
Aplicate UN perfume en una muñeca. NO te frotes las muñecas (destruye las notas de salida). Esperá 30 minutos antes de evaluar. Volvé a oler 4 horas después. Si seguís enamorado/a, ese es el indicado.
En ST trabajamos casi exclusivamente perfumes árabes, donde las bases son las protagonistas. Por eso son tan reconocibles: alguien pasa, y la estela queda flotando 30 segundos después.
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